¿Cómo lo hacemos?

Las metodologías educativas están evolucionando de forma acelerada. En los últimos años ha aumentado de manera significativa el número de docentes que incorporan la gamificación en sus aulas, con el objetivo de incrementar la motivación del alumnado mediante estrategias, dinámicas y materiales que favorezcan una mayor implicación y atención, especialmente en la adolescencia. La combinación de estos elementos —un alumnado y un profesorado con actitud lúdica, herramientas dinámicas y el trabajo de habilidades para la vida— supone un avance relevante en la búsqueda de uno de los grandes retos de los centros educativos: promover aprendizajes activos, significativos y motivadores.

Una de las líneas maestras de nuestro trabajo es la colaboración con empresas y profesionales especializados en el diseño y desarrollo de experiencias gamificadas. De este modo, unimos nuestro bagaje pedagógico con la experiencia técnica y creativa de otros agentes. A lo largo de este recorrido hemos compartido procesos de aprendizaje con excelentes profesionales, tanto en el desarrollo de videojuegos (OLDBOY–LUDIKONG) como en la creación de escape rooms, (A la luz de una bombilla de Pepe Pedraz, Yon Salgado, Jordi Martín, María del Cura y José Zazo) o juegos de cartas (Víctor Gañán, Luis Fernando Nicolás, Rebeca Picatoste y Jesús Delgado). El trabajo conjunto con todos estos profesionales ha contribuido de manera decisiva al desarrollo de nuestros juegos, haciendo crecer PLAYTHEWAY.

Nuestras propuestas se inspiran en diversos enfoques metodológicos, entre los que destacan los siguientes:

La teoría del aprendizaje experiencial (Kolb, 1981) constituye el eje vertebrador de todos nuestros proyectos. Aprendemos haciendo, viviendo experiencias y reflexionando sobre ellas. Para que el aprendizaje sea efectivo, este modelo plantea cuatro fases:

  • Vivencia de la experiencia. El alumnado participa activamente en una experiencia lúdica a través de juegos de rol, videojuegos, escape rooms o juegos de mesa.
  • Observación reflexiva. Posteriormente, y con el apoyo de una guía didáctica, el profesorado promueve espacios de reflexión y diálogo en tutoría sobre lo vivido.
  • Conceptualización abstracta. A partir de la reflexión, se generalizan principios y conceptos que sirven como referencia para futuras acciones.
  • Experimentación activa. El alumnado pone en práctica las conclusiones extraídas, integrándolas en nuevas situaciones.

De las teorías comunicativas de la educación y del aprendizaje dialógico recogemos aportaciones avaladas por autores y corrientes de distintas disciplinas —como Freire desde la pedagogía, Chomsky desde la política, el interaccionismo simbólico de Mead, la psicología sociohistórica de Vygotsky, Habermas desde la filosofía o Sen desde la economía— que coinciden en señalar el papel central del diálogo y la interacción social en las sociedades actuales. La construcción compartida del conocimiento, basada en el diálogo inclusivo, la cooperación y la participación activa de todas las personas, genera experiencias de aprendizaje profundas y significativas, al superar el enfoque individualista tradicional y situar el aprendizaje en una dimensión comunitaria.

Asimismo, nuestras propuestas se nutren de las corrientes educativas vinculadas a la gamificación, entendida como la utilización de mecánicas lúdicas para abordar contenidos curriculares y promover el aprendizaje activo. Estas corrientes apuestan por la creación de experiencias inmersivas que incrementan la motivación del alumnado. Los avances en neurociencia muestran que la activación del sistema límbico —y, por tanto, de las emociones— mejora los procesos de enseñanza y aprendizaje. En este marco se sitúan el Aprendizaje Basado en Juegos (ABJ), los serious games y los real games, enfoques relativamente recientes que están teniendo una excelente acogida en los contextos educativos.

Estas experiencias sitúan al alumnado en el centro de la narrativa, con retos claros y objetivos compartidos, y permiten una gestión didáctica del error, que deja de penalizarse para convertirse en el punto de partida del aprendizaje. El trabajo en equipo, la comunicación, la toma de decisiones y la gestión de la presión del tiempo configuran un escenario especialmente adecuado para el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, así como de funciones ejecutivas como la organización, la planificación y la toma de decisiones.